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Annapurna, el primer gigante en ser conquistado

El Annapurna, de 8091 m, fue la primera monta√Īa de las 14 con m√°s de ocho mil metros de altura en ser conquistada. El 3 de junio de 1950, los alpinistas franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal pisaban la cumbre de la d√©cima monta√Īa m√°s alta del mundo.

La ‚Äúdiosa de las cosechas‚ÄĚ o ‚Äúdiosa de la abundancia‚ÄĚ, como se la conoce localmente, est√° considerada una de las monta√Īas m√°s dif√≠ciles de escalar y m√°s mortales. En esta primera ascensi√≥n, no obstante, el azar y, sobretodo, la gran fortaleza de los integrantes del equipo franc√©s evit√≥ que hubiera que lamentar ning√ļn accidente fatal.

El equipo francés

La expedici√≥n francesa estaba integrada por los alpinistas m√°s experimentados del pa√≠s. Algunos de ellos se hab√≠an endurecido y curtido participando en la Segunda Guerra Mundial y otros eran destacados gu√≠as e instructores de la prestigiosa Compa√Ī√≠a de los Gu√≠as de Chamonix.

Los miembros de la expedición, liderados por Maurice Herzog, fueron Louis Lachenal, Lionel Terray, Gaston Rebuffat, Jean Couzy y Marcel Schatz. Este grupo de escaladores era el mejor, sin duda, que se podía encontrar en aquel momento en Francia y, probablemente, de los mejores de su época en todo el mundo. Para completar el equipo contaban con Jacques Oudot como médico oficial, el cineasta Marcel Ichac para documentar gráficamente la expedición y el diplomático Francis de Noyelle como enlace con las diferentes administraciones y gobiernos y encargado de la logística general de la expedición.

De izquierda a derecha: Louis Lachenal, Jacques Oudot, Gaston Rébuffat, Maurice Herzog y Marcel Schatz.

Los precedentes

Hasta ese momento se hab√≠an realizado por distintas naciones 22 expediciones a monta√Īas de m√°s de 8000 m sin conseguir hollar ninguna de sus cumbre. Los n√ļmeros no les eran en absoluto favorables. A la descomunal empresa de superar una altura y un clima tan extremo, se debe destacar que lo afrontaban con una escasez de mapas de la zona y sin ninguna descripci√≥n √ļtil de la ruta que deb√≠an seguir. Tampoco contaban con el ox√≠geno embotellado tan com√ļn en expediciones de este calibre.

Una empresa de tal envergadura y peligrosidad hubiera echado hacia atr√°s a la mayor√≠a de personas, pero estos alpinistas de mediados del siglo XX estaban hechos de otra pasta. Todos prometieron seguir las instrucciones de su l√≠der con el objetivo de llegar a la cima del Annapurna o del Dhaulagiri (en aquel momento no estaba decidido a√ļn cu√°l de las dos monta√Īas atacar√≠an o, incluso si intentar√≠an primero una y, en el caso de encontrar excesivas dificultades intentar la otra).

El plan de ataque

El principal objetivo que ten√≠a en mente la expedici√≥n era el Dhaulagiri. Tras m√ļltiples incursiones para explorar las diferentes caras de la monta√Īa y las posibles v√≠as de acceso tan solo alcanzaron una altitud de 5500 metros. Valoraron la mole impracticable y decidieron cambiar de objetivo y trasladarse al Annapurna, aparentemente m√°s accesible. Los aventureros ignoraban que, a√Īos m√°s tarde, ser√≠a considerada una de las monta√Īas m√°s dif√≠ciles y mortales del mundo.

Pero el traslado de objetivo no fue una tarea nada fácil. Contando con tan solo un mapa de la zona lleno de inexactitudes, tuvieron que pasar varias semanas de exploración hasta encontrar un paso practicable que les acercara a los pies del Annapurna.

La moral del equipo continuaba alta, pero el monz√≥n se aproximaba y todav√≠a deb√≠an descubrir una v√≠a de acceso para atacar la monta√Īa. Una vez descubierta la v√≠a m√°s prometedora, solo dispon√≠an de 12 d√≠as para aclimatar, subir el material, montar los campamentos, hacer cima y descender. ¬°Todo un reto!.

Sherpas acampados en el Campo II

A partir de ese momento, la actividad fue fren√©tica en la monta√Īa, en unas condiciones meteorol√≥gicas siempre cambiantes. Impresionantes tormentas intercaladas con d√≠as calurosos favorecedores de numerosas avalanchas, era el escenario donde los alpinistas deb√≠an luchar para ir ganando terreno, poco a poco, a la monta√Īa.

En pésimas condiciones físicas, exhaustos y con los dedos medio congelados, los alpinistas junto con los sherpas, consiguieron montar hasta 5 campamentos entre el campo base y los 7500 metros.

La preciada cima

Maurice-Herzog en la cumbre del Annapurna.

En el peque√Īo Campo V provisto, tan solo, de una peque√Īa tienda azotada por el viento y medio enterrada en la nieve, pasaron la noche del 2 al 3 de junio Herzog y Lachenal. Una de las noches m√°s nefastas de sus vidas, seg√ļn apuntar√≠an m√°s tarde. A la ma√Īana siguiente, se encontraban con las m√≠nimas fuerzas, sin haber podido dormir en toda la noche y con mal de altura. Ni tan solo tuvieron fuerzas ni √°nimo para derretir agua para hidratarse. Hab√≠an tomada una fuerte dosis de Maxiton, una anfetamina que se consideraba de consumo tan normal como las propias aspirinas en aquella √©poca. En estas pat√©ticas condiciones la cordada iniciaba el ataque a la cima del Annapurna.

El lento y torpe avance, debido a las condiciones de la monta√Īa, a la falta de ox√≠geno y a sus ya muy mermadas condiciones f√≠sicas, hizo plantearse a Lachenal una retirada notando que sus pies se congelaban irremediablemente. Este pregunt√≥ a su compa√Īero que qu√© har√≠a si √©l se retiraba. Sin dudarlo, Herzog, seguro de que esta era su √ļltima oportunidad de conquistar la monta√Īa, replic√≥ que seguir√≠a solo hasta la cumbre. Lachenal no quiso dejar solo a su compa√Īero de cordada y lo sigui√≥ hasta el final.

Unas horas despu√©s, una eternidad en sus condiciones, ser√≠an los primeros humanos en pisar la cumbre del Annapurna y de conquistar la primera monta√Īa de m√°s de 8000 metros de la historia.

El atroz retorno

Los heridos bajan del campo base sobre la espalda de los portadores.

En el Campo V pasaron una segunda noche junto a Terray y Rebuffat, que hab√≠an subido como equipo de apoyo. Herzog y Lachenal, adem√°s de estar completamente exhaustos, sufr√≠an severas congelaciones en manos y pies. Al d√≠a siguiente, descendiendo al Campo IV, Lachenal sufri√≥ una ca√≠da en una grieta y tuvieron que pasar la noche vivaqueando. Por la ma√Īana un alud enterr√≥ la tienda donde estaban, pudieron salir y continuar hasta el Campo IV donde los fu√© a recibir Schatz.

Hoy en día, una evacuación en el Himalaya se puede realizar en 3 o 4 jornadas o menos pero, en aquella época, necesitaron un mes entero, bajo el duro monzón, tan solo para llegar al primer medio de transporte. Los alpinistas se salvaron de milagro. Durante esos días, tuvieron que soportar numerosas amputados de los dedos de manos y pies para evitar las gangrena y las infecciones.

Lionel Terray desciende del avión en el aeropuerto de Orly con Louis Lachenal en brazos (julio 1950).
Maurice Herzog tras hacer cima en Annapurna el 3 de junio de 1950.

La polémica

La expedici√≥n no estuvo exenta de ciertas pol√©micas, que no eclipsan, para nada, el enorme reto conseguido por el grupo franc√©s. Maurice Herzog asegura que tomaba las decisiones por consenso pero, la realidad es que √©l, como jefe de la expedici√≥n, ten√≠a la √ļltima palabra y no todas sus decisiones fueron bien acogidas por el resto de los miembros de la expedici√≥n.

Por otro lado, en el a√Īo 2000, un periodista norteamericano publica un libro (Annapurna, un asunto de cordada) en el que cuestiona que realmente se hollara la cima de la monta√Īa en esa expedici√≥n. El periodista aseguraba que se hab√≠a realizado un pacto de silencio para no revelar la verdad. El libro pas√≥ desapercibido con escasa credibilidad, y la versi√≥n oficial de la conquista del Annapurna sigue siendo la relatada por Herzog.

Documental Al filo de lo imposible “Ascension al Annapurna, una trampa mortal”

La camiseta del Annapurna

La camiseta que dise√Īado del Annapurna pretende ser un homenaje a los primeros alpinistas en coronar una monta√Īa de m√°s de 8000 m. Una monta√Īa XXL. Una proeza que muchos, durante largo tiempo, consideraron imposible. Un pu√Īado de alpinistas, con su tenacidad y fortaleza, consiguieron el sue√Īo de tocar el mundo de los dioses.

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Camiseta Annapurna

Para saber m√°s sobre el Annapurna

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